ENERGIAS PARA UN FUTURO SUSTENTABLE

ENERGÍAS

 

 

Necesidad de un crecimiento inteligente y sustentable

¿Qué queremos decir con un crecimiento inteligente y sustentable? Por una parte, el concepto de sustentabilidad se refiere al desarrollo sustentable, que consiste en el desarrollo que satisface las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas. En este contexto, el uso de la energía es sustentable si la suficiencia y permanencia de la disponibilidad de un dado recurso energético está asegurada y si el impacto ambiental sobre la naturaleza de su abastecimiento, transporte y uso es limitado. Al concepto anterior se le agrega el de sustentabilidad inteligente. Esto consiste en una estrategia sistémica que busca la mayor eficiencia de la performance del sistema completo, considerando no solamente el funcionamiento de los diferentes componentes y subsistemas, sino del sistema como un todo. Esto implicará la creación de asentamientos en los que la inversión en capital humano y social junto con la tecnología, impulsen un crecimiento económico sustentable y de alta calidad de vida, con un sabio manejo de los recursos naturales, a través de un gobierno participativo.

Para ello, se debería empezar a integrar sistemas de la ciudad históricamente separados, tales como la administración de combustible, agua y aire, conversión de energía, servicios eléctricos de los edificios y movilidad, gestionando un sistema de control unificado.

Aparecen entonces en el escenario las fuentes de energías sustentables, entre las que podemos enumerar principalmente: solar, eólica, geotérmica, biomasa e hidráulica. No obstante ello, todas las fuentes de energía sustentables o no, necesitan en general de un vector energético para su aprovechamiento. Este consiste en sustancias o dispositivos que almacenan energía, de tal manera que ésta pueda liberarse posteriormente en forma controlada. A diferencia de las fuentes primarias, los vectores energéticos son productos manufacturados que requieren un proceso de elaboración. Se pueden señalar tres grandes vectores energéticos: combustibles líquidos, electricidad (vía red o baterías) e hidrógeno, donde cada uno requiere de una infraestructura singular para su implementación.