Cartografía: la más artística de las ciencias y la más científica de las artes

 

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En una de las tantas charlas que se desarrollan en el Aula Interactiva, Manuel Vicondo habló sobre los mapas en la charla “Cartografía: la más artística de las ciencias y la más científica de las artes“. Años de experiencia al frente de jóvenes se demostraron en el escenario. Muy didáctica la charla fue paseando por los puntos más importantes de la cartografía, mientras los mapas y globos terráqueos paseaban por las manos de los más chicos.

Luego de hacer una definición de cartografía, la charla fue paseando por la historia. “Un mapa se podría hacer de mejor manera si la tierra estuviera apoyada sobre cuatro elefantes, parada sobre una tortuga y fuera plana cómo se pensaba hace mucho tiempo” comentaba Manuel ante la mirada de los que no sabían que decía, para luego hacer entender que la tierra no es esférica cómo creen si no que posee una forma propia de sí misma, como una esfera achatada en los polos y ensanchada en el ecuador. Es por esto que una de las mejores formas de representarla es el globo terráqueo.

Hay varias formas más, pero en todas ellas la superficie se deforma, por eso los cartógrafos han buscado maneras para minimizarlas, siendo la más sencilla la proyección acimutal que consiste en apoyar un plano sobre la tierra en un punto. Así solo el punto de contacto entre la tierra y el plano no sufre deformación pero a medida que nos alejamos de ese punto la deformación aumenta.

La ciencia de los mapas continuó con diferentes formas de proyección de nuestro planeta, y contar cómo Mercator, cartógrafo del siglo XVI la proyectó en un cilindro tangente al ecuador, siendo la técnica con la que se hacen los planisferios.

El Salón de actos se iba llenando de gente, mientras se topaban con que esta forma no representa con exactitud el tamaño de los continentes, por el hecho de las deformaciones antes mencionadas, por lo que en el siglo XIX la proyección Peters comenzó con su éxito. Mantiene el tamaño proporcional de las áreas reales de los continentes y países, pero para lograr este objetivo no respeta los ángulos y las distancias y por lo tanto las figuras se deforman, ensanchándose en los polos y alargándose en el ecuador.

Al finalizar, la proyección cilíndrica transversa fue explicada y compartida. Todos querían saber cuándo comentó que de ese modo un mapa de la tierra compuesto por gajos, y que esta es la que se usa en el país.

El final llegó con la experiencia por parte de los presentes. Para llevar a cabo todo lo explicado, Manuel hizo la prueba con el Planeta del Principito, allí se podía ver que la distancia entre el personaje y uno de los objetos, era mucho mayor que la proyectada en el papel.

Didáctico y exitoso. Así fue el ciclo de charlas del lunes. Que empezó y termino con cosas que conocemos todos, pero nunca nos preguntamos cómo funcionan. Inclusive con un personaje de libros inolvidables.

 

 

 

 

 

Jenny y La Viajerita

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Un domingo fresco por la tarde es ideal para recordar  parte de la zamba que escribiera Atahualpa Yupanqui y cantar /Desde los cerros traigo esta zambita por eso la llamo yo la viajerita palomita/. Y además dejarse llevar en los viajes que la música permita. Entonces se hace eco de la zamba y La Viajerita aparece en el escenario. O mejor dicho, aparece entre la gente. Suben casi tímidas, como siendo unas más. Porque ese folklore que esta banda hace tiene la necesidad de la interacción.

Dos mujeres se hacen cargo de un repertorio de nuestro continente, pero conectándose con culturas madres como la española y la africana. Y por esos lados han ido viajando, llevando la música a festivales callejeros en Barcelona, Madrid, en países como Croacia, Eslovenia, Suiza, Alemania, Italia y Brasil. Ellas son Ornela Lanzillotto (voz, acordeón y percusión) y Mariela Carrera (voz, bichito cordobés y percusión).

Águila de trueno, La fiesta, Esa Musiquita de Teresa Parodi .en una versión mucho más que linda-, Atenti Pebeta, Floricanto, No voy a ser yo, Tango Negro, La cumbia del molede Lila Downs, fueron los temas que regalaron, al público que fue llegando de a poco y que supo reconocer en ellas calidad y compromiso.

 

Al final una viajera de lujo subió para compartir el escenario. Jenny Nager cantó con ellas Teto Secreto (Techo secreto) un poema del brasilero Arnaldo Antunes. Y esas voces fueron poesía, fueron letras que bailaron, que danzaron hasta llegar al público.

La poesía de Antunes, que fue cantado cuando vino a Córdoba para el Segundo Festival Internacional de Poesía, es una de las debilidades de Jenny. Y hace cómplice de esa magia.  Eso es lo que genera Jenny en cada aparición. Una dulzura y simpleza que a veces resulta complejo definir.

En ella confluyenla música electroacústica, del jazz, del folclore étnico y la electrónica. En ella el centro es la tierra. La tierra de ella y de todos. De dónde saca la melodía, y de donde han salido sus poetas preferidos como Antunes , Paulo Leminski , Gastón Sironi y Carlos Piano.

Acompañada por Franco Dall' Amore (guitarras eléctrica y acústica), Alto, Ahora, Perú negro, Contracorriente, Morir de vez en cuando, Pakistan, Las cosas, O tempo-con la Viajerita-, fueron el tiempo de la degustación de otros sonidos. Otros lugares, otros destinos que viajan en la guitarra de Jenny y que en su voz poseen la carta de presentación.

Ellas vieron a Cuatrociencia el lugar donde parar en su viaje. Retomar fuerza y compartir con el público la energía  para seguir. Para continuar con este cruce de caminos, que tienen como destino la calidad musical.

 

 

 

 

Cómo pensarnos desde un lugar diferente

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Mirando a su alrededor Emiliano se pregunta ¿qué es lo que hay?, ¿qué existe? La disciplina que se ocupa de esas respuestas es la Ontología. A su vez, “toda teoría científica contiene una ontología y responde a la pregunta de qué es lo que existe de un modo determinado”, afirma Leticia Minhot, Doctora en Filosofía y responsable del stand “Nosotros” de la muestra de arte, ciencia y tecnología de la UNC, Cuatrociencia.A

“Tradicionalmente este interrogante ha sido respondido desde una Ontología de individuos, es decir, lo que existe en el campo de estudio de la mayoría de las disciplinas científicas son individualidades ya dadas, que tienen propiedades, algunas de ellas esenciales. En esta perspectiva primero existen los individuos y luego éstos se relacionan entre sí”, explica Minhot.

Por el contrario, en la Ontología relacional, lo primero que existe es un espacio relacional del que emergen los individuos, es decir, son un resultado. “Lo que interesa aquí es el proceso de individuación y cómo se llega a ser individuo. Lo fundamental es el entre, ese espacio que tiene la fuerza de constituir”, señala la filósofa al tiempo que agrega que “pararse desde esta perspectiva es muy difícil porque hemos sido educados en una Ontología de individuos”.

Si se aplica este paradigma a la sociedad y a las personas es posible identificar distintas patologías ligadas a la imposibilidad de decir “nosotros”: individuos demasiados competitivos que ven a los otros como meros instrumentos; individuos institucionalizados en manicomios; grupos de individuos que se definen por aquello que dejan fuera. “La patología no siempre es un rasgo sólo del individuo sino que más bien puede recaer sobre espacios que no integran”, aclara Minhot.

Justamente, dejar de mirar a la sociedad como suma de individuos y comenzar a mirar al sujeto individual como resultado de ese “ser con otros” en distintos “entres” o espacios relacionales, es la propuesta que acercan a niños, jóvenes y adultos con el stand “Nosotros”.

Para plasmar un concepto tan abstracto y expresar sus manifestaciones saludables y patológicas, el equipo se basó en el pensamiento de Jean Luc Nancy, filósofo francés contemporáneo, que expresó: “Porque no poder decir ‘nosotros’ es lo que precipita a cada ‘yo’ –individual o colectivo– en la locura de no poder tampoco decir ‘yo’ ”.

Así recurrieron a metáforas expresadas en distintos lenguajes como la danza, la música y al montaje de un árbol que interactúa con la gente que se acerca hasta el stand. “La idea es expresar cómo el vínculo (las raíces del árbol) va constituyendo a las personas”, dice Minhot y añade que así como las raíces representan los vínculos, mientras que las ramas en movimiento representan a las personas vinculadas entre sí: “En el árbol hay frases como ‘entre yo y vos’, ‘entre nosotros’, ‘entre ellos’, ‘entre nosotros y ellos’. Es ese ‘entre’ lo que importa porque es de ahí de donde van a emerger los individuos”.

La de “Nosotros” es, en definitiva, una propuesta para dejar de mirar a la sociedad como suma de individuos y a los sujetos como seres determinados que no pueden cambiar.

Por Mariana Mendoza

 

 

 

 

Microorganismos: los huéspedes “invisibles”

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Cuando nos hablan de microorganismos seguramente nos imaginamos criaturas microscópicas que nos acechan en los rincones para ingresar a nuestro cuerpo, vivir a nuestras expensas y causarnos malestares y enfermedades. Disponemos de  un arsenal para combatirlos: antibióticos,  antimicóticos, desinfectantes e incluso hasta podemos prevenirnos de algunos antes de su ataque mediante las vacunas. Probablemente esta mala fama se construyó con ayuda de la medicina y la publicidad, ámbitos que los presentan como seres indeseables y desagradables que al menor descuido nos invadirán afectando nuestra salud.

Sin embargo el stand Mundo Invisible de Cuatrociencia nos muestra que estas ideas están muy alejadas de lo que la ciencia actual conoce sobre estos diminutos seres vivientes. En primer lugar aclaramos que los que conocemos bajo el nombre de microorganismos incluye varios grupo de seres vivos, como bacterias, hongos, levaduras, protistas y algas que comparten la cualidad de ser microscópicos. También se incluyen los virus, considerados agentes infecciosos en el límite entre lo vivo y lo no vivo.

Los datos expuestos nos empiezan a sorprender: sólo el 1% de todas las especies de bacterias que se conocen son capaces de causarnos enfermedades. Y esto no es nada frente al siguiente a todo lo que sigue: ¡nuestro organismo alberga 10 veces más microorganismos que células humanas!, lo que significa que estamos dándole alimento y un lugar para vivir a trillones de minúsculos individuos en órganos como la piel, la boca, el  estómago, el  intestino y en conductos del sistema reproductor y urinario, como la vagina y la uretra. Este conjunto de huéspedes del cuerpo humano  recibe el nombre de Microbiota y está constituido principalmente de bacterias que nos acompaña a lo largo de nuestra vida.

Lejos de aprovecharse de nuestra hospitalidad, estos habitantes microscópicos, pagan con creces su hospedaje. De este modo, los 100 billones de bacterias que habitan nuestro intestino (más conocida como flora intestinal) se encargan de funciones tan importantes como la de digerir componentes del alimento- que de lo contrario serían desaprovechados-, producir sustancias esenciales para el cuerpo como las vitaminas K y D, regular el desarrollo del sistema inmune y protegernos de otros microbios dañinos colonizando los espacios que éstos pueden invadir.

En nuestro estómago Helicobacter, responsable de causar úlceras y gastritis, ha sido reivindicada por su relación con la producción de ciertas hormonas que ayudan a regular el apetito y a mantener el peso bajo control.

La piel constituye otro espacio muy codiciado para muchos microorganismos que tienen un papel destacado generando un medio que resulta hostil para hongos y levaduras dañinas.

A lo largo de la vida la microbiota va cambiando influenciada por el desarrollo corporal, la alimentación y los hábitos de higiene. Muchas veces podemos afectar el delicado equilibrio de estas comunidades beneficiosas. Así, la automedicación con antibióticos y el uso excesivo de alcohol en gel y jabones desinfectantes pueden eliminar bacterias benignas dejándonos indefensos frente a las infecciones o aumentando nuestra predisposición a las alergias o enfermedades del sistema inmunológico.

Además de la importancia que tienen los microorganismo para nuestro organismo debemos reconocerlos como actores que hacen posible la vida sobre nuestro planeta, ya que se encargan de reciclar los materiales orgánicos de desecho (naturales o generados por el hombre)  que circulan por los ambientes y de reincorporarlos a los suelos y la atmósfera en forma de nutrientes. En la naturaleza  forman sociedades con las raíces de muchas especies vegetales, algunas de ellas cultivos de importancia, favoreciendo su crecimiento.

Los seres humanos, desde tiempos remotos,  comenzamos a emplearlos  para fabricar alimentos, desde las bacterias que producen el yogurt fermentando la leche hasta las levaduras que permiten el leudado de las harinas para el pan o para las exquisitas masas que son base de la repostería.  Tampoco podemos olvidar a los pequeños seres que transforman químicamente granos o distintos materiales orgánicos para producir bebidas alcohólicas.

Más recientemente la medicina y la química aprendieron a dominarlos para usarlos industrialmente en la fabricación de medicamentos, como los antibióticos y la insulina, y de biocombustibles como el bioetanol.  Estas aplicaciones han dado origen a una nueva y creciente rama de la industria y la tecnología, la Biotecnología.

Los microorganismos: un mundo invisible, pero fundamental en nuestras vidas.

 

Colaboración: Mónica Gerena

 

 

Forraje verde hidropónico: el cultivo sin tierra

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Colchones verdes de pasto que a lo lejos parecen césped se observan en bandejas ubicadas sobre una estantería, como la disposición de un vivero o de un jardín vertical. Es un stand de Cuatrociencia ubicado en el Patio de las Palmeras. Avena, centeno, trigo, cebada, maíz y sorgo son las especies que se exhiben, pero ¿de qué se trata? 

Consiste en una novedosa alternativa de producción: el forraje verde hidropónico, un modo de sembrar que no requiere tierra ni nutriente, la planta crece sólo con agua.  Técnicamente, la producción de FVH es una tecnología de desarrollo de biomasa vegetal obtenida a partir de semillas con una alta tasa de germinación para producir un forraje vivo de alta digestibilidad, calidad nutricional y apta para la alimentación de animales.

El procedimiento es muy sencillo: en cada bandeja de plástico se coloca un kilogramo de semillas y se las humedece usando  una mochila de riego con pulverizador. La tarea debe repetirse cada dos horas, durante un minuto aproximadamente, con el fin de brindar el agua necesaria para el crecimiento óptimo de las pequeñas plantas (a mayor escala -como en un vivero-, se necesitan sistemas de riego automatizados).

El agua que las raíces no absorban, decantará por unos orificios que tienen las bandejas (que están inclinadas) ubicadas en sus extremos. Nada se pierde, el agua es recolectada y filtrada para poder ser reutilizada. Luego de 14 días a partir de la germinación, cuando las plantas han alcanzado unos 15 cm de largo aproximadamente, se retira el forraje para alimentar al ganado. Por cada bandeja se estima una producción de 10 kilogramos de forraje.

La Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC trabaja en conjunto con un establecimiento ubicado en Churqui Cañada, departamento Tulumba, para la optimización de este desarrollo. Colaboran varios laboratorios (Fitopatología, Análisis de Semillas, Fisiología Vegetal) y la cátedra de Hidrología Agrícola de la mencionada casa de estudios.

Este tipo de producción se presenta como una alternativa interesante para los pequeños productores del norte de Córdoba, donde las lluvias son escasas y se producen grandes pérdidas económicas por la mortandad de animales en épocas de sequía. El forraje verde hidropónico  es un método que ofrece ventajas más que importantes: ahorro de agua, alto rendimiento y bajo impacto ambiental.

Pocas personas conocen está original técnica. Ahora está alcance de la mano, en Cuatrociencia.  

 

Colaboración: Silvina Ramunda

 

 

 

“La invitación a Cuatrociencia es una caricia en el corazón”

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Se trata de un hombre muy particular. Participó en ámbitos tan disímiles como el  periodismo deportivo y la vida académica. Durante muchos años repartió su rutina entre el análisis de un partido de fútbol o el relato por TV de una volcada de Michael Jordan, y los dictados de clases de Álgebra en la Universidad Nacional de Buenos Aires. La vida de Adrián Paenza no tiene nada de común, con una trayectoria exótica y fascinante. 

Así fue desde muy chico. Hijo del matemático Ernesto Paenza, Adrián nació en 1949 y con solo 20 años obtuvo su Licenciatura universitaria. Tres años después era docente en el Departamento de Matemática. Antes, todavía adolescente, con 17 años, fue incorporado a la “Oral Deportiva”, en Radio Rivadavia, uno de los programas más populares de la historia de la radiofonía deportiva argentina. El paso de los años lo iba a poner en prácticamente todos los medios más consultados del país, tanto en radio como en televisión y la prensa escrita. En la década del noventa incursionó en el periodismo político, llegando a trabajar como conductor en el programa televisivo “Día D”, a la par de Horacio Verbitsky y Jorge Lanata, entre otros.

Pero nunca dejó de lado su preocupación por la comunicación de la ciencia, particularmente de la Matemática. En 2005 Adrián Paenza publica un libro que revolucionó el mercado editorial: “Matemática… ¿estás ahí?” vendió más de cien mil ejemplares. Vinieron después cuatro capítulos más de esta saga. Hoy millones de personas lo reconocen como “el señor que explica fácil la matemática”. En 2007 recibe el premio Konex de platino a la Divulgación Científica. “Científicos Industria Argentina” (premios Martín Fierro en 2003 y 2007),  conducido por Paenza, se convirtió en el programa de ciencia más visto de la televisión abierta argentina.

Desde hace años reparte su vida entre Buenos Aires y Chicago (EE.UU.). En los próximos días llegará a la Argentina, y el 14 de abril participará del cierre de Cuatrociencia, la histórica muestra de arte, ciencia y tecnología de la UNC que en poco más de 20 días convocó a más de 80 mil personas. Antes de su llegada a Córdoba, respondió para Cuatrociencia algunas preguntas a través de correo electrónico:

 

– Hay mucha expectativa por su llegada a la UNC para participar en Cuatrociencia. ¿Cómo tomó la invitación a venir a nuestra Universidad, y a Cuatrociencia en particular?

Participar en una muestra de estas características me pone en una situación de privilegio. Como tal, lo disfruto por anticipado. La invitación es una caricia en el corazón.
 

-Teniendo en cuenta su experiencia en otras casas de estudios de distintas partes del mundo, ¿cuál es su opinión en torno a que la Universidad haya organizado una muestra de estas características?
– La universidad pública tiene una obligación de, no solo mirar hacia adentro, sino mirar hacia afuera, hacia la sociedad toda, generando los vasos comunicantes como para que la sociedad entienda que la universidad le ‘pertenece’. Pero para construir ese sentido de pertenencia hace falta que todo el mundo entienda qué es lo que se produce allí, quiénes lo hacen, con qué fines, qué es hacer ciencia básica, qué significa hacer transferencia de ese conocimiento para mejorar la calidad de vida de la sociedad, y muchos otros etcéteras que sería difíciles de enumerar en una respuesta breve. Pero para resumir, creo que la Universidad de Córdoba lo que hace es estar a tono con su historia, señera y líder en la Argentina. 


-¿Cómo considera que puede impactar en la sociedad cordobesa tener una muestra abierta como Cuatrociencia?
-Mirada en forma aislada, es solo un episodio, pero puesto en un contexto en donde –como decía más arriba- la universidad abre sus puertas, sale a la calle, se comunica con la sociedad de donde surge la savia con la que se alimenta. No puedo menos que celebrarlo. 


-En estos últimos años hubo un resurgir de la divulgación de la ciencia, sumado a la creación de Tecnópolis que marcó un hito por su popularidad y alcance. ¿Cómo cree que deberían orientarse las políticas de las distintas instituciones públicas en torno a la comunicación de la ciencia?
– No tengo la menor duda que cada institución, de acuerdo con sus características particulares, deberá encontrar la forma de ‘comunicar’ lo que hace, para qué lo hace, cuáles son los problemas que resuelve o intenta resolver, quiénes lo hacen, qué necesidades tiene y pujar para no vivir en una suerte de torre de marfil, en una suerte de burbuja. Tecnópolis ha sido un paso enorme en esa dirección, así como lo fue la generación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva 


-¿Cuál cree que debería ser el lugar de la comunicación de la ciencia en la Argentina? ¿Mantenerse lo que se ha visto en estos últimos años? ¿Diversificar los canales? ¿Profundizar esfuerzos y trabajos en una cierta dirección?
 -Todos los ítems que usted señala, que no son excluyentes. Al contrario, cuanta mayor difusión haya, más posibilidades hay de ofrecer a quienes todavía no han decidido sus futuros el abanico de posibilidades inmenso que la ciencia ofrece. 
 

-¿Cómo cree que debería enseñarse la ciencia en el sistema educativo argentino? ¿En qué aspectos se debería cambiar?
 – Me queda enorme la pregunta, y sinceramente no me siento en condiciones de dar una respuesta que me deje satisfecho y que sea suficientemente rigurosa. En todo caso, busquemos entre todos, consensuar las necesidades actuales y ajustemos los programas a lo que sucede en la Argentina de hoy y revisemos si lo que estamos enseñando es lo que queremos que nuestros jóvenes sepan cuando egresen de los distintos estamentos educacionales. O sea, planificar lo que queremos ser. Eso sería un buen paso.
 
– Gracias a su trabajo, mucha gente desinteresada por la ciencia se acercó a ella, aunque sea a través de la televisión o por un libro de divulgación. Más allá de sus méritos personales, ¿considera que usted ocupó un lugar que estaba pendiente llenar, que era un vacío en los medios de comunicación masivos?
 – Puede ser, pero hoy se ha incrementado en forma exponencial la cantidad de divulgadores o difusores de la ciencia. Los diarios más importantes del país tienen periodistas especializados que no solo reproducen lo que sucede en el exterior (lo único que se hacía antes), sino que recoge el pulso cotidiano de nuestros científicos. Y lo mismo sucede en la televisión y en otras artes (teatro, cine, por poner algunos otros ejemplos). El futuro en ese sentido es muy promisorio. La Argentina no es solamente ‘bailar por un sueño’. 
 

-Los medios masivos de comunicación privados operan bajo una lógica de mercado, y la ciencia -bien comunicada- muchas veces “no vende”. Desde su punto de vista, ¿Cómo se resuelve esta tensión?
No hay ninguna razón para que la ciencia tenga que competir con los programas de noticias, entretenimientos, deportes, u otros. Hay lugar para todo y para todos. Antes había un solo canal de televisión. Hoy hay miles de posibilidades. En todo caso el desafío es encontrar el atractivo suficiente para contar la historia de la ciencia, la historia cotidiana, para seducir a quien está mirando o leyendo. No es fácil, pero tampoco imposible y en todo caso, el camino recién comienza.

-¿Cómo le explicaría a una persona que no tiene relación con la ciencia, cuál es el valor y el rol estratégico que ésta tiene en la sociedad? 
– No sé si yo soy la persona más capacitada para hacerlo, pero en todo caso le diría que un país sin ciencia es un país sin futuro, un país dependiente de lo que produzcan otros, y que deberá ofrecer el trabajo y el esfuerzo de sus ciudadanos para ‘comprar afuera’ lo que otros generan, en lugar de producirlo en nuestra propia casa. 

 

Adrián Paenza se presentará el próximo domingo 14 de abril a las16:30, en la jornada de cierre de Cuatrociencia. En la oportunidad, ofrecerá la charla “Atentado a la intuición”. Además, recibirá el premio Cultura 400 años de la UNC por iniciativa de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba.

 

De acá a la China

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¿Se puede crear un mundo nuevo en algo ya hecho? ¿Se puede contar otra historia en la misma historia? Sí. Se puede. Se puede cerrar una escena de una foto y dar vitalidad a ese momento que queda guardado para siempre luego de que la cámara lo retenga. Así Luis Paredes y Laura “China” Lencina, formaron Paredes Chinas. Una muestra que hace dos años anda por Córdoba y que tiene su lugar en Cuatrociencia.

“Yo subía fotos al Facebook y él lo miraba, porque teníamos un amigo en común. Un día me escribe. Él decía que yo dejaba abiertas las escenas de las fotos, entonces él, me pidió intervenirlas. Me gustó la idea. Me escribió, le mande una foto, la intervino y la subimos”, comenta “China”, quien continúa la historia.

Bendiciones de las redes sociales, la relación siguió por internet hasta el sexto mes, cuando ellos se vieron por primera vez. “Tenía miedo que se perdiera la magia”, comenta Lencina, mientras que deja entrever para entendidos y no tanto, de que la magia se profundizó a partir de allí. La magia de la amistad, de la creación, del humor, del arte.

Una nena va a dibujar un pescador en una foto que tiene como protagonista un vaso con agua. Allí va a sentar al hombre que busca los peces en el agua. Una mujer pone una frase acerca de lo que se ve, el vaso medio lleno y medio vacío. Todos con fibrones en mano, intervienen como lo hizo Paredes alguna vez. Esa vez que quiso contar desde un dibujo que decía algo, en una foto que contaba otra cosa, una nueva historia. Sin parámetros, sin reglas. Así, mostrando que “no es un trabajo, no es nada serio ni formal”.

La perfección…

El arte del dibujo y de la foto, se mezcla con la ciencia. Esa que puede explicar el funcionamiento de una cámara y la evolución de elementos para dibujar. En el lugar de la ciencia, el freno para reír, lo explica Laura: “Desestructura la muestra. La gente viene acá y crea su propia realidad paralela. Por más que pueda ser un experimento antropológico, y muchos caigan en la misma figura, todos tienen algo que contar”.

“No forzamos nada, sale. Hay meses en los que no hacemos muchas cosas. La idea es que salga” cuenta ella, quien sabe cómo es esto. Al igual que una foto, en el momento justo se hace Paredes Chinas. La creación es saber qué decir en ese instante, como cuando ella sabe adónde enfocar su cámara.

La entrevista fue una risa constante, en una muestra que saca sonrisas desde el arte. “Yo no sé hacer lo que él hace, y viceversa. Es algo que no se mezcla ni se va a mezclar. Somos dos nenes divirtiéndonos”, finaliza “China”. Y al final nos quedamos pensando: Eso puede ser la perfección,  ¿porqué no?

 

 

 

La célula, la ciudad perfecta

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Quienes han vivido alguna vez en su vida en grandes metrópolis podrían afirmar sin temor a equivocarse que las ciudades son difíciles de administrar, y que lograr que en ellas todo funcione a la perfección resulta ser una tarea titánica. Bien lo saben quienes han dirigido el destino de grandes urbes, como nuestra querida ciudad de Córdoba.

Una de las maneras más didácticas de explicar cómo trabajan las células de nuestro cuerpo es, justamente, comparándolas con el funcionamiento de las complejas ciudades que la humanidad ha desarrollado durante milenios, tal como se expone en el stand “Ciudad Célula” de Cuatrociencia.

Y si bien la naturaleza se ha encargado de que la unidad fundamental de los seres vivos -o sea la célula- trabaje a la perfección, no siempre todo se desempeña como fue planeado. Cada sector de estas “ciudades microscópicas” cumple un rol fundamental en el funcionamiento del todo, y al igual que en las grandes urbes, un error en cualquiera de esas secciones puede producir una catástrofe.

El centro que dirige la mayor parte de las funciones de la célula se encuentra en el núcleo. Allí se almacena toda la información que se necesita para que la “ciudad” trabaje como un reloj. Pero esa información, que se encuentra codificada dentro del ADN de los cromosomas, puede a veces estar cambiada o inclusive faltar. Y este desastre “administrativo” puede hacer que todo funcione más lento o que se terminen cometiendo errores fatales. Muchas enfermedades hereditarias, como la hemofilia o las distrofias musculares, se desarrollan por “cambios o pérdidas de expedientes” en nuestra biblioteca central, y por ahora en muchos casos es imposible “reiniciar el trámite”.

En el complejo industrial de la célula, conocido como retículo endoplásmico, se producen la gran mayoría de los componentes que sirven para construir la ciudad, desde sus rutas internas, pasando por sus edificios, hasta inclusive la maquinaria que cumple múltiples funciones. Cualquier error en esta fábrica o en su centro de distribución, llamado aparato de Golgi, puede tener consecuencias desastrosas para toda la micro-ciudad. Un claro ejemplo de estos “errores de fabricación” es la enfermedad hereditaria conocida como fibrosis quística.

Al igual que en las ciudades, el reciclado de la basura y su descarte es también un gran problema para la célula. Estas tareas son llevadas a cabo por los endosomas y los lisosomas respectivamente, y cualquier desajuste en sus funciones puede llevar a la destrucción completa de la urbe celular. Enfermedades como la de Tay-Sachs son producto de una ineficiente degradación de la “basura”, la cual comienza a acumularse haciendo estragos en el sistema nervioso.

¡Y ni que hablar cuando se corta la luz!. Los problemas que se originan en las centrales de energía de la célula -las mitocondrias- tienen consecuencias tan graves como las que ocurren en las grandes ciudades, como es el caso de ciertos tipos de diabetes.

En muchos casos poco podemos hacer, sobre todo si las “ciudades” vienen falladas de fábrica. Pero cuando no es así, podemos tomar el control como “intendentes” de nuestras propias células, dándole todo lo que necesitan para funcionar perfectamente, a través de una buena alimentación y una vida sana, ya que hay que mantener a nuestras ciudades en condiciones para que duren mucho tiempo. No sea cosa que no nos reelijan para otro mandato.

 

Colaboración: Alberto Díaz Añel

 

 

 

 

 

Un pronóstico seguro: la meteorología es una ciencia

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Era sábado en Cuatrociencia, y una hora después de la apertura de la muestra, a las 16 h, se presentaban en el Aula Interactiva un profesor de física de la UNC y una presentadora del clima de la TV: Javier Martin, con la participación especial de Cynthia Rachid (Info Clima y Crónica 10). No hay un equipo mejor como este para hablar de Meteorología, un campo del conocimiento en el cual la gente no suele confiar mucho…

En este sentido, lo primero que se subrayó fue que la meteorología es una ciencia, y una ciencia exacta, aunque no así los pronósticos del clima. Y es que los pronósticos del tiempo al cual atendemos todos los días se ocupan de develar los caprichos de la atmósfera, que no son siempre previsibles. “¿Los meteorólogos mentimos Javier?”,  preguntó con humor en un momento de la charla Rachid al físico de la UNC. “Los meteorólogos no mienten – alegó el especialista-, pero la atmosfera es muy variable, los pronósticos más cercanos son casi infalibles, no así los pronósticos extendidos, dado que entran muchos factores en juego”, respondió con seguridad el científico.

La presentadora del clima de canal 10 y Javier Martin se iban  intercambiando preguntas y respuestas. ¿Cómo se forma una tormenta?. Un fenómeno complejo, pero desde hace mucho comprendido por la Física. Están, por caso, las tormentas convectivas, que se generan especialmente en verano: el aire cálido y húmedo tiende ascender hasta las capas altas de la atmósfera. Allí, el aire se enfría y se comienza a saturar, produciéndose las precipitaciones de agua en estado líquido, y aparecen las nubes (que están formadas por aire húmedo y agua líquida en forma de gotas). Todavía no cae el agua en la superficie,  ya que las gotas en la nube permanecen en equilibrio debido a las corrientes de aire ascendentes que las mantienen en la atmósfera.

Y llega el momento final, eso que nosotros conocemos como lluvia: si la masa de aire húmedo continúa ascendiendo y llega a la temperatura de 0 ° celsius, se forma hielo (el famoso granizo) la nube alcanza una altura de unos 11 mil metros, y entra en su etapa de “madurez”. El agua y el granizo ya son de gran tamaño y las corrientes de aire se debilitan. Así es como llega el chapuzón.

Según se explicó en la charla de Cuatrociencia, hay otros mecanismos de formación de tormentas, como las que se producen por la interacción de un frente frío y uno cálido, o por ascenso  “orográfico”, muy comunes en las sierras cordobesas. En estas entran en juego las cadenas montañosas que se interponen obligando al aire húmedo a ascender para que se formen las nubes de tormenta.

“¿Cómo es eso del viejo dicho que dice cayó piedra sin llover?”, disparó más adelante  Cynthia Rachid. Y es que en ciertas ocasiones, el granizo que se forma en la atmósfera escapa de la nube de tormenta, bajando a la superficie adelantándose a las gotas de agua.

Durante la chala se mostraron una serie de imágenes satelitales sobre el modo en que va progresando una tormenta en una determinada zona geográfica, y para hablar de los satélites meteorológicos, como el GOES, que opera para nuestra región.

¿Por qué hay algunos días en que caen sólo algunas gotas de agua y en otras ocasiones caen cientos de milímetros en pocas horas? Con imágenes satelitales esto se puede entender fácilmente. Se puso como ejemplo las tormentas del 2 marzo pasado en Córdoba, y en los gráficos se explicaba cómo se movían los frentes (un frente, en meteorología, es la separación entre dos masas de aire con diferentes temperaturas) hasta que llegaron a la provincia de Córdoba. Allí participó Cynthia Rachid, que imitó sus clásicos pronósticos de la TV. Aquellas lluvias fueron relativamente pasajeras, no como la que azotó a Capital Federal y provincia de Buenos Aires la semana pasada. En esa trágica jornada (cayeron 300 milímetros en poco más de tres horas), los frentes de tormenta se estacionaron, dado que hubo dos frentes que chocaron entre sí sin que avanzara ninguno de los dos. Por eso no paró de caer agua en tanto tiempo, un hecho atípico en esta zona del país, no así en regiones como el noreste argentino donde las lluvias están a la orden del día.

Cuando terminó la charla en Cuatrociencia, parte del público asistente se retiró con rostros de asombro. Era cierto: la meteorología es una ciencia.

 

 

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La arquitectura química

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Siempre se dice que la arquitectura es un tipo de arte, que la construcción de nuevas estructuras comienza con la imaginación, con el diseño y la habilidad de algunos “ingeniosos”. Esto mismo refleja uno de los espacios que la química ocupa en Cuatrociencia. “Construyendo con átomos y moléculas” y “La tabla periódica”, ambos hechos por miembros de la Facultad de Ciencias Químicas, de nuestra Universidad, presentan a la química de manera sencilla, dinámica, distinta, divertida y sobre todo muy visual, atrayendo así a al público curioso, que afortunadamente, está conformado por adultos, jóvenes y niños, muchos niños.

“¿Sabías que el chocolate posee ciertos alcaloides?” Nos comenta el alumno de Licenciatura en Química, Alexis Wolfel (uno de los estudiantes que está al frente del stand) dice que la anterior pregunta es una de las preferidas y que funciona, muy eficientemente por cierto, como un “caza-transeúnte” de la feria. Además de mostrarnos con una figura la estructura del compuesto químico relacionado al buen humor que poseemos luego de la ingesta de chocolates, prosigue su relato con el resto de la exposición, mostrando mas representaciones de compuestos químicos que están presentes en la vida cotidiana con el objeto en particular, desde la pintura coloreada que buscamos en los esmaltes de uñas, como el grafito de los lápices, el carbonato de calcio en las pastas dentales, los ésteres orgánicos en jabones, y demás ejemplos simples.

Este lugar además dispone de computadoras con acceso a juegos interactivos de química, como el KAtomic, Quimitris y el Trivial Químico, todos ellos didácticos.

Resulta interesante la representación histórica de la evolución que han sufrido las diversas teorías del modelo atómico, desde los comienzos de la historia hasta las más recientes del siglo XX, acompañadas con la fotografía del científico involucrado.

Todo comenzó con Demócrito, que hace 2400 años se preguntó por la unidad mínima de la materia. Así surgió el átomo, por puro razonamiento filosófico. Con el paso de los siglos y la Revolución científica mediante, se comenzó a experimentar. Dalton fue el primero en diferenciar empíricamente diferentes tipos de átomos-como el oro o el hierro- y algunas de sus  combinaciones, por ejemplo la molécula de agua, que surge de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. 

El video proyectado en el stand de Cuatrociencia cuenta esta apasionante historia, la del hombre que fue profundizando y complejizando su conocimiento sobre las partículas elementales de la materia. Luego, se descubrió que en los átomos hay otras unidades como los protones, electrones, neutrones, quarks…

“¿Cómo te imaginás a un científico?” Es la otra pregunta predilecta para los más pequeños, ya que en una mesa con lápices de colores y papel pueden plasmar los mejores “retratos de científicos” según la imaginación de cada uno, siendo así un ejercicio particularmente simple que buscar dialogar (e incluso intentar un destierro) acerca de la mítica caricatura del científico que, generalmente, lo muestra con el cabello desordenado, de aspecto distraído y muchas veces hasta con personalidad excéntrica.

Continuando con el recorrido, éste se complementa con una magnífica (tanto por su tamaño como por su calidad) representación de la tabla periódica, el símbolo de la comunidad química por excelencia, en la cual se resume la biografía, aspecto y aplicabilidad de cada uno de los elementos que la constituye, sin dejar de lado el formalismo que requiere.

La principal característica de este espacio químico, es el lenguaje empleado para describir la cotidianeidad que nos rodea a cada uno de nosotros mediante fórmulas y símbolos, mostrando de esta manera que a partir de ellos se puede construir partes del mundo como lo conocemos hoy, con la complejidad que implica, llegando a sorprender al público (originalmente amplio en distintos aspectos) con diversas herramientas creativas y, principalmente, simples. Tan simples como la Química.

 

Colaboración: Liliana B. Jimenez

 

 

 

 

El conocimiento es un viaje de ida

portada museo viajero

 

La antropología tiene entre sus objetivos, estudiar la relación del hombre con la sociedad y su cultura. Y desde el Museo que hay en Córdoba, una casilla móvil emprendió viaje para acercar conocimientos a los ciudadanos, para que en ideas de Levis Strauss, se comprenda el presente, se prevea el futuro y se conozca el pasado. Que es de dónde venimos.

Próxima estación: Cuatrociencia  

Gabriela Pedernera del Área de Educación del Museo de Antropología de FFyH UNC, despide a un colegio  y se dispone a respondernos y contarnos más acerca de esta propuesta.

“El Museo Viajero posee dos propuestas. La primera, es Historias de Cocinas, para mostrar cómo se transmiten las recetas de generación en generación, y cómo la actividad de cocinar forma parte de la identidad cultural” comenta mientras deja entrever que no es lo mismo que “alguien coma siempre en una cadena de comida rápida, a alguien que siempre cocine su comida. Todo eso hace a su mundo, y cuál es su ideología e identidad”.

Cómo se cocina,  cuáles son los recipientes –que han ido evolucionando a través del tiempo–, que ingredientes poseen. Todo habla de nosotros y de nuestros antepasados, que le fueron dando los sabores, colores y alimentos típicos a cada comunidad, a cada sociedad. En esta oportunidad, con una fuerte importancia de la cultura originaria. Como somos cultura, como somos los que fuimos.

Valijas que viajan

La otra propuesta es el Taller de Arqueología, Hechos desechos. Allí los visitantes son arqueólogos por un rato, y mediante excavaciones van descubriendo restos antiguos, con los que se reconstruyen las historias de las culturas de diferentes. Sus formas de vida, los sentidos que les otorgaban, y para qué servían esos objetos.

Pensado para los más chicos, esta mini excavación sirve para ser arqueólogos por un día. Y para que puedan responderse las miles de preguntas que les surgen y que pudieron haber sido las mismas hacen muchísimos años.

“Una forma de difundir la arqueología, es difundir la historia de vida de las culturas originarias. Pensar lo que hacemos diariamente y que hace a nuestra cultura y a la identidad”, comenta Gabriela. Esa es la función primordial del Museo Viajero en Cuatrociencia. Eso es lo que vino a hacer la antropología.  

 

 

 

 

Salgan al sol

telescopio

En Cuatrociencia el sol tiene su protagonismo. Algunos días faltó y se hizo desear, pero tuvo asistencia casi perfecta. Mientras tanto en el Patio de las Palmeras o en la Plaza de la Física y la Matemática, un telescopio para difusión, es uno de los protagonistas de la muestra. Allí se forman colas y ninguno se quiere perder la oportunidad.

Luis es uno de los encargados, quien armó y desarmó el telescopio para que miles de visitantes pasaran y miraran. Él, estudiante de Astronomía en la Facultad de Matemática, Astronomía y Física le explica a una nena: “Cuando se acostumbre el ojo, vas a verlo bien”.

Dudas y más dudas salen a la luz, justamente, para que él las despeje. En su breve explicación, él nos enseña: “La idea es que vean efectos del sol. No es un telescopio para hacer estudios científicos, pero sí para difusión. Mostrarles el sol y efectos dentro de él. Como manchas de sol o protuberancias que es lo más habitual que sucede.  Mucha gente viene un día, ve unos efectos y al volver otro día están cambiados”.

Las manchas son zonas de menor temperatura. Allí hay unos 4.000 grados centígrados, mientras que en el resto del sol hay 6.000. Y lo que se ven como explosiones en el contorno del sol, son campos magnéticos. “Explosiones de campo magnético que son curvas porque siguen la línea del campo magnético. Son como un imán donde se cierra la línea y esas partículas siguen la trayectoria de la línea. El sol tiene todos imanes cruzados al ser gaseoso. La Tierra es más fija, es como si fuera un imán donde se cierran las líneas de un campo magnético porque es un sólido. Por eso se forman esas protuberancias en todas partes del sol”, afirma con la seguridad que dan tantos años de estudio.

“La gente cree que no puede ver y hasta tiene miedo de verlo. Preguntan si es seguro. Y sí lo es, porque tiene todos los filtros para no dañar la vista”, finaliza mientras se dispone a atender a otro colegio. La remera negra del becario le da más calor y la certidumbre de que el sol está presente.

En Cuatrociencia el sol se deja ver. Se deja observar. Se deja estudiar. Ilumina con la luz del conocimiento.

Cuatrociencia: pasión de multitudes

portada luifa

Hace unos días al salir de Cuatrociencia, los bares se llenaron y las casas se pintaron de celeste y blanco. Jugaba la selección y Messi llegaba como la gran figura que es, en estas Eliminatorias para el próximo Mundial. El fantasma de los seis goles en contra, en la última visita y del problema de la altura se mantenía. Los más incrédulos comentaban que eran excusas, pero no era tan así…

Todo en la vida tiene que ver con la física. Desde levantar un vaso, hasta patear una pelota de fútbol. Así, el deporte más popular del mundo llegó a Cuatrociencia para explicar mejor a la física y que la física lo explique de la mejor manera. Los responsables de eso fueron Edgardo Gutiérrez, Ingeniero y Docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y Luis Fabián Artime. El “Luifa”, ex jugador e ídolo de Belgrano y uno de los exponentes del fútbol cordobés dentro y fuera de las canchas.

Así, el goleador comenzó a contar sus experiencias cuando fue jugador de Melgar, equipo peruano cuya cancha se encuentra a 3.600 metros sobre el nivel del mar.  “Es increíble lo mal que uno siente, la altura fatiga mucho. Por ello se entrena desde muy temprano, ya que a las once es imposible por el calor, al estar más cerca el sol de la tierra. O a la siesta, porque a las cinco de la tarde la gente ya está en sus casas y hace mucho frio” comentó Artime.

Por su parte, Gutiérrez aportó la explicación científica: “Dicen que falta el aire allá. Pero no es cierto. Cuando uno asciende baja la presión atmosférica. Es lo que se conoce con hipoxia hipobárica: descenso de aporte de oxígeno a los tejidos, debido a una caída en la presión parcial de este gas por la exposición a una atmosfera de bajas presiones” apuntó Edgardo.

Esto que se conoce como “apunamiento” en nuestro país, posee síntomas como mareos, náuseas, vómitos, trastornos de sueño o dolor de cabeza. Todo eso cuando la presión del oxígeno disminuye. Allí las moléculas del oxigeno se distancian, hay menos partículas y eso lo detecta el organismo, al ser menos la sangre que va a los músculos.

Entre dato y dato, el “Luifa” comentaba y distendía un poco la charla. Su aporte muy valioso era una fuente de primera mano de alguien que sufrió lo enumerado anteriormente y mucho más: desciende temperatura, la densidad, humedad relativa, gravedad, presión del oxígeno y atmosférica. Aumento de radiación solar.

La número 5

Siempre se quejan los arqueros. O mejor dicho desde hace un tiempo. El problema son las pelotas nuevas, que viborean en el aire y son más rápidas. ¿Qué tiene que ver eso con la Física? Ya veremos.

“Dobla. Pero no con el mismo efecto. La pelota sale más rápido y recta. Te agarra comba pero no la misma que en el llano. Los cabezazos son muy potentes” comenta Luis, mientras aconseja a unos chicos de las inferiores de Belgrano, que miren los videos de esos países y corroboren los que les dice.

Por su parte el investigador explicó el porqué de esto. “Cuando una pelota viene en el aire tiene movimiento, cuando se la patea le aplica una fuerza. Genera  un impulso y hace que salga con movimiento distinto al que traía” explica para ver cómo algo que todos los fines de semana se hace, nunca se tiene en cuenta la explicación científica.

“Cuando ascendemos el aire es menos denso. Por ejemplo en La Paz. En el llano la pelota va hacia adelante, y el aire le ofrece resistencia. La resistencia en la altura es menor y por eso tiene más velocidad” aseguró. Para después hablar de la técnica y el problema tan famoso de que en la altura la pelota no dobla: “Cuando se le busca dar chanfle, en los costados la velocidad del aire es distinta. Por una parte incrementa y disminuye. Cuando aumenta la velocidad, desciende la presión, y viceversa. Ese cambio por los costados, de la pelota genera la comba. Con todo lo dicho anteriormente cuando deja de tener presión en la altura, la velocidad asciende, por eso sale tan despedida la pelota, que cada vez se hace más lisa logrando una mayor velocidad. Por eso en la parte trasera de las nuevas, se produce una turbulencia que logra un viboreo y deja descolocado a varios arqueros”, sostuvo.

Así pasó una charla interesante y bien ejemplificada. Con alguien que sufrió o entendió la física en el fútbol. No hace falta fórmulas para hablar de ella. El fin de la charla fue para que  todos logremos incorporar la física. Que está en todo lo que nos rodea. Incluso en las cosas más populares y más compartidas.Como en el fútbol. Como en Cuatrociencia.