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Un mundo de unos y ceros

potada

Uno de los últimos stands de la muestra, es el de la Historia de la Computadora. Allí, el objetivo es hacer una línea de tiempo con la historia de esas máquinas en Argentina, Córdoba y en la U.N.C.,  más precisamente del Centro de Cómputos.

“Estas son computadoras que se fabricaron en Córdoba y Argentina, como también una calculadora mecánica que se hizo en los ’50, aquí”, comenta Enzo Fritzler, estudiante de Ingeniería Electrónica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Allí, como si fuese un historiador, comienza la historia y, obviamente, por el inicio. Un inicio netamente cordobés, para no contar demasiado ya que todo comenzó  con un primitivo ordenador para el ejército estadounidense, que pesaba 30 toneladas, medía 24 metros y se llamó ENIAC (Integrador numérico y Computador electrónico). 

“Lo primero que se hizo en Córdoba, por el cierre de importaciones de la mano de Isabel Perón, fue MicroSistemas. Una empresa que realizó Córdoba desde 1976 y 1994. Se desarrollaban totalmente acá, se programaban, se fabricaban placas madres, las carcasas. Lo único que se importaba era el microprocesador. Lo importante es que Julio Bazán, su dueño, en el 76 ya tenía una computadora en calle cuando ni Apple ni Microsoft las tenían” explica Enzo.

 

La revolución tecnológica

Hubo un quiebre en la historia y fue la computadora Commodore 64. “Fue revolucionaria porque acercó la computadora al público común. Antes de eso era patrimonio científico y de gente con poder adquisitivo. Y hasta el día de hoy es la más vendida de la historia” explica mientras va contando la historia una y otra vez a los chicos de los colegios.

La siguiente parada del recorrido es en las computadoras portátiles. Que no eran como la de ahora. Además de difícil de conseguir, eran muy pesadas pero fue un gran avance allá por los ’80. Y así los años van pasando hasta llegar a lo que pasa hoy en día en el Centro de Cómputos.

Ahí hay que detenerse: el Departamento Universitario de Informática en noviembre de 1999 y cuenta con 115 computadoras, para desarrollo y capacitación de unidades académicas de la Universidad. Y por otro lado la Pro Secretaría de Informática que cuenta con un Centro de operaciones de redes y administra las conexiones a internet de la UNC, junto a soporte técnico y asistencia manteniendo el equipo tecnológico.

 

Potencia pura

Entre válvulas y transistores la historia se sigue desarrollando, para contarnos como los microprocesadores han suplantado a los primeros. Y el avance de los dispositivos de almacenamiento, hasta llegar al pen drive, con la característica que a menor tamaño, mayor cantidad de datos se ve en entre bits y bytes.

“Los chicos que no conocen miran y quedan asombrados. Los adolescentes se enganchan para saber el funcionamiento y los más grandes llegan acá con un dejo de nostalgia, al decir que dijeron que aprendieron computación con esas máquinas” confiesa Fritzler, quien asegura que con la Supercomputadora Cristina, todos sin discriminar edades, se quedan asombrados.

Eso es lo último que hay en la Universidad. Trabajando desde 2010, y siendo la más potente del país, es 500 veces más rápida que cualquiera y es uno de los orgullos de la Institución.

“Se utiliza para realizar tesis de grado y doctorado, con mucha capacidad de almacenamiento. Cuenta con 560 procesadores conectados en paralelo por una red llamada Infiniband. Está compuesta por 560 núcleos Intel Xeon 5420, posee 1,1 terabyte de memoria RAM, un Disco rígido de 32 terabytes y realiza 5 billones de operaciones por segundo” dice Enzo sin errar ni un solo dato. Es que tenía que estar acorde al stand. Un stand que muestra la evolución, el avance y el orgullo de la UNC. Un stand acorde a Cuatrociencia.

 

 

 

 

Semana de la memoria

portada semana de la memoria

 

Esta semana no es una semana más, porque el recuerdo se apropia de los días y se mantiene vivo más allá de los años. En vías de un nuevo aniversario del último golpe de Estado que sufriera la Argentina, Cuatrociencia tiene su aporte para mantener vivos a los que nunca se irán.

Cortópolis presenta un ciclo de cortos referidos a la Semana de la memoria, que se repetirán todos los días. :etad kadok, dirigido por Ezequiel Salinas; Kálakalá dirigido por Zipi; Titanes de Edison Cajás y Días con Matilde, de Teresa Arredondo son los títulos elegidos para compartir con los visitantes de la muestra.

 

Además, para conmemorar el aniversario, está instalado el Bolsillero por la Identidad, una biblioteca ambulante que se inició como una material de apoyo complementario al proyecto Escuelas Por La Identidad, desarrollado por el grupo Balbuceando Teatro en apoyo de Abuelas de Plaza de Mayo. Los libros que se exhiben allí, tratan o tocan la temática de la última dictadura militar, y están dirigidos a niños y adolescentes. Se pueden encontrar títulos como La soga, de Esteban Valentino; Los Sapos de la Memoria, de Graciela Bialet; La prisión de honor, de Lyll Becerra de Jenkis; El país de Juan, de María Teresa Andruetto, El Sobreviviente de Ruth Mehl; La torre de cubos, de Laura Devetach; Un desierto lleno de gente, de Esteban Valentino; Ángeles y Diablos, de Jorge Accane; Ni muerto has perdido tu nombre, de Luis Gusman, entre unos cuarenta, son el tesoro con el que cuenta el Centro de Difusión e Investigación de la Literatura Infantil y Juvenil (CEDILIJ) y que son prestados para que en el lugar donde reina la ciencia, se genere conciencia.

 

Por último, el jueves 21 de marzo habrá una charla sobre literatura infantil referida al terrorismo de Estado, denominada Las voces que hablan de "eso", a cargo de Cinthia Ríos, en el Aula Interactiva.

 

Nota: El sábado 23 de marzo la muestra permanecerá cerrada.