Hombres de negro

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Ellos sabían que en Semana Santa estarían en el Pabellón. Si alguno se ilusionaba con tener esos días para estudiar, descansar o disfrutar, la realidad fue otra. O mejor dicho, fue cambiada. Porque ellos disfrutaron y mucho. Más allá del cansancio, pusieron al servicio de la comunidad sus saberes. Y devolvieron, en pequeñas dosis, todo lo que la UNC les brindó y les brinda. Ellos fueron los becarios de Cuatrociencia.

Mezclados entre la gente, eran los guías de la muestra. Sus remeras negras eran su carta de presentación, más allá de la credencial que se notaba sobre el pecho. Un pecho inflado de orgullo.

Estaban los que eran guías y los que explicaban cada stand. Allí explicaban lo estudiado cada vez que se les consultaba. Lo que los libros le confiaron, ellos se los contaban a los curiosos. Ejemplificaban con la vida cotidiana, invitaban a los presentes a razonar.

Con alma de docentes, la prueba de fuego llegó junto a los alumnos de los colegios. Se complementaban con los docentes para despertar y alimentar la curiosidad de los más chicos. Desde la Plaza de la Física y la Matemática, donde el Giróscopo era lo más atrapante hasta la Farmacia Verde. Desde el Cubo Maravilloso de colores, pasando por Robótica, hasta el viaje que uno podía hacer por la Prehistoria en Espacio Saurus. En todos los stands los becarios tuvieron su protagonismo. Ya que sin ellos, nadie hubiese entendido nada.

El Pabellón estuvo inundado por miles y miles de estudiantes. Y ellos llevaron a cabo las actividades de la mejor manera. Ya sea en el subsuelo, o en el patio aguantando el sol, se disponen de la mejor manera.

Entre ellos las charlas se daba naturalmente. Mejor si había un mate de por medio, pero si no, de igual manera las historias y las carreras se cruzaban. Las amistades nuevas, las risas, la anécdota de alguna historia vivida en la Ciudad Universitaria se fueron acumulando, mientras las puertas de la Muestra se abrían. Allí la acción los llamaba y se dispersaban automáticamente, para afianzar las experiencias profesionales y personales.

Hacia el final, alguno que otro tuvo que buscar un poco de voz. La repetición los cansaba, y eso les instaba a encontrar formas originales para decir lo mismo, de diferente manera; para hacer más atractiva su charla; para llevar a cabo de la mejor manera su función en Cuatrociencia. Ya sea en Semana Santa, o al finalizar la muestra. Tod lo hicieron como si fuera el primer día.

Colaboración: Juan José Coronell
 

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«Todos tenemos derecho a conocer y saber»

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La muestra de la UNC que convocó durante 30 días a más de 120 mil personas finalizó de la mejor manera. Fue un broche de oro para Cuatrociencia la presencia de Adrián Paenza, tal vez el comunicador de la ciencia más popular y admirado que tiene este país.

La trayectoria como divulgador del conocimiento científico que tiene Paenza posee un valor agregado: se especializa de la Matemática, una de las ciencias que más dificultades crea a la hora de comunicarla y enseñarla a un público masivo. No pasa lo mismo cuando Adrián Paenza está al frente. Así fue, otra vez, en la conferencia “Atentado a la intuición” que brindó en Cuatrociencia. Tanto en sus publicaciones – leídas por millones de personas y traducidas a varios idiomas-, como en cada charla que ofrece en público, Paenza propone otra forma de ver la matemática, al encararla desde una perspectiva que la aleja de su presentación acartonada bajo formulas cerradas y teoremas preestablecidos.

Paenza hace preguntas, le formula problemas al público y utiliza las herramientas que brinda la matemática para solucionarlos. Es lo que hace cualquier matemático, pero no es muy común a cómo se enseña. Lo que busca al fin y al cabo es ejercitar el razonamiento matemático a través de juegos y problemas. “En el colegio, a los chicos se les suele obligar a escribir y solucionar problemas que suponen preguntas que no se hicieron. Y esto es muy aburrido”, soltó en un tramo de la charla en Cuatrociencia. La matemática, así, cobra más atractivo y se vuelve apasionante cuando se invierte el orden al cual estamos acostumbrados a tratarla y la utilizamos para pensar problemas cotidianos, cercanos, y utilizando el enfoque que ella provee. 

Es en este sentido que desde que se subió al escenario de la Sala de las Américas, Paenza propuso juegos-problemas, con la complicidad casi total del público. Primero, exponiendo las distintas formas de realizar una simple operación, después planteando situaciones que esconden cálculos estadísticos y de probabilidad. Si estaríamos concursando por un automóvil en un programa de TV, ¿qué opción elegiríamos si tenemos tres puertas y en una sola está nuestro premio?, ¿por cuál optar si una vez que escogimos una puerta- y no conocimos aún qué resultado obtuvimos-, nos dan la oportunidad de optar entre las otras dos?.

Se trataban solamente de “atentados a la intuición”, ya que -ironizó Paenza- “Ninguno de nosotros está participando por un auto”. “Lo que importa es la matemática que está detrás de estas situaciones, la cual se educa. Si hubiéramos sido participantes de este programa de TV hubiéramos sabido cómo resolverlo”, añadió. En otras palabras: la matemática no solo puede ser divertida sino que también nos resulta de mucha utilidad en nuestras vidas.

“Cuál es la diferencia entre un millón y mil millones?”, preguntó al público en Cuatrociencia el matemático. La respuesta era sencilla: tres ceros. “Pero pensemos el cálculo en otro contexto -propuso -: “Supongamos que una persona está por ser condenada a la cárcel y el fiscal pide mil millones de segundos de condena, mientras que el abogado defensor propone un millón de segundos de castigo”. Paenza hizo los cálculos correspondientes para convertir los segundos en días y años.  Si le daban la razón al abogado, la persona hubiera estado 11 días preso, pero si la condena obedecía al pedido del fiscal serían…31 años.  “La diferencia es muy grande en este marco. Pero no solemos advertir la gran diferencia que hay en tres ceros si solo atendemos a la números”,  señaló Paenza.

El repertorio no se acaba nunca, son múltiples las situaciones o problemas cotidianos que podemos resolver con esta ancestral ciencia. “¿Cuántas personas tiene que haber en esta sala para que estemos seguros de que habrá dos que cumplen el mismo día?”, disparó en un momento el matemático. El número, se reflexionó, debía ser mayor a 365, para ocupar al menos todos los días del calendario anual.  “¿Usando el ejemplo del cumpleaños, podemos deducir que hay en Córdoba dos personas, por lo menos, con la misma cantidad de pelos?”, continuó interpelando el periodista.

Se repetían los ejercicios y el público asistente se involucraba con mucha naturalidad. Antes de cerrar, Paenza pidió calcular la cantidad de días que tiene que pasar para que un disco de música de 10 pistas se reproduzca en todos los órdenes posibles, de a uno por día.  Si el disco tuviera solo 3 temas (3x2x1), se agotaría en solo 6 días; de tener 4 pistas, alcanzaría con 24 días (4x3x2x1). “¿Y cuántos días serían con un disco de 10 temas?”, insistió Paenza y realizó la cuenta en vos alta: 10x9x8x7x6x5x4x3x2x1: 3.628.800 días…”La persona ya estaría muerta”, apuntó el divulgador, ante las carcajadas de los asistentes.

 Educación y comunicación

Entre medio de sus “atentados a la intuición”, Paenza se preocupó también de pensar algunas cuestiones, por ejemplo, la comunicación de la ciencia o de un conocimiento especializado. Lo hizo a través del relato de una anécdota que involucraba una situación donde una persona no conocía el significado del concepto “perpendicular”. “Uno puede tener un saber que el otro no tiene”, señaló. “Es un tema delicado, cuando uno sabe o maneja un conocimiento, lo exhibe, y puede ser ofensivo”. “Por eso es tan importante la educación pública, gratuita, obligatoria y laica. Todos tenemos derecho a conocer y saber”, remató el matemático ante el aplauso generalizado. “La matemática es una herramienta extraordinaria para aprender a pensar e inclusive para decir ʻno séʼ. ¿No les parece fascinante decir ʻno séʼ?”, exclamó.

 “Tenemos que incluirnos entre todos para pensar, para discutir, para resolver problemas. Cada pregunta que se contesta  abre muchas otros interrogantes”, enfatizó el matemático.

No había mejor lugar que Cuatrociencia para evidenciar estas palabras: comunicar, compartir y democratizar el conocimiento. Popularizarlo verdaderamente, ponerlo a disposición de toda la sociedad. Pensar y reflexionar colectivamente. Durante cinco semanas, la muestra de arte, ciencia y tecnología de la UNC se ocupó de materializar estas ideas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Concluyó Cuatrociencia, un hito universitario en la democratización del conocimiento

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El 14 de abril concluyó CUATROCIENCIA, una experiencia inédita en la Casa de Trejo y un esfuerzo señero del compromiso universitario con la democratización y apropiación del conocimiento por parte de la sociedad.

Con sus 30 stands, sus tres laboratorios abiertos, su aula interactiva, sus espectáculos artísticos y los más de 120 mil visitantes que la recorrieron durante el mes que permaneció abierta al público, la megamuestra marcó un punto de inflexión en la historia universitaria. La iniciativa deja una aquilatada experiencia en el intercambio disciplinario y la integración de conocimientos enfocados en la difusión pública de la ciencia.

La nota distintiva, sin lugar a dudas, fueron los 60 mil alumnos de primaria y secundaria que concurrieron para vivenciar un modo insólito de aprender.

La figura convocante del acto de cierre fue el reconocido periodista y divulgador, Adrián Paenza, quien recibió el premio “Cultura 400 años de la UNC”, en reconocimiento a su trayectoria. Al fundamentar las razones de la distinción, el secretario de Ciencia y Tecnología de la UNC, Alberto León, destacó la labor de popularización de los científicos argentinos que Paenza impulsa en los diferentes programas que conduce.

El funcionario enumeró las distintas líneas de acción que la Casa de Trejo instrumenta con el mismo propósito. De todas, remarcó el programa “Ciencia para armar”, donde investigadores de la UNC concurren a diversas escuelas para compartir experiencias y despertar vocaciones científicas. Precisamente en ese marco, durante 2012 se visitaron 60 instituciones educativas.

León también mencionó iniciativas como los ciclos de cine, el Café Científico, la Noche de los Museos y el programa Suma 400. Exultante, reconoció que la convocatoria de Cuatrociencia superó las expectativas y abre nuevos desafíos para la realización de este tipo de actividades en el futuro.

Luego volvió sobre Paenza. “Él ha puesto toda su trayectoria y experiencia de vida al servicio de la apropiación social del conocimiento y a despertar vocaciones científicas. Esto se encuadra dentro de los objetivos de Cuatrociencia”, apuntó. A su criterio, la muestra también posibilitó mostrar que la UNC está comprometida con la regeneración del tejido social del país y que todo el conocimiento producido en su seno es propiedad del pueblo en su conjunto, ya que es él quien sustenta las casa de estudio superior.


Accesibilizar el conocimiento

Tras la entrega del diploma y el símbolo del premio, Paenza compartió su charla “Atentado a la intuición”. Abrió su presentación pidiendo un aplauso para la gestión rectoral de Carolina Scotto y luego fundamentó en un pizarrón –siempre en clave humorística– las variantes incorrectas de resolver una simple división.

Apeló al diálogo que supo mantener con un cocinero sobre la forma en que debía cortar una pizza para ejemplificar la importancia que adquiere la claridad de los mensajes en la divulgación. En esa línea, entendió que cualquier burla sobre la falta de cierto conocimiento es vivenciado como un abuso de poder de quien sabe sobre la persona que no sabe.

“Para mí, ese episodio fue muy aleccionador como comunicador. Las personas necesitamos solidarizarnos y accesibilizar el conocimiento. La única manera de acortar la brecha entre quienes tienen acceso a la información y quienes no tienen ese privilegio, es a través de la educación. Por eso necesitamos que haya una universidad pública, gratuita, obligatoria y laica”, explicó.

Posteriormente, Paenza advirtió que uno de los problemas con la matemática que se enseña en la escuela es que proporciona respuestas a preguntas que no se hicieron y eso, a su criterio, es muy aburrido.

Para argumentar su punto, recurrió a hipotéticos juegos de azar, en cuya resolución la matemática puede ayudar a tomar decisiones fundamentadas. Más aun, se encargó de demostrar la relevancia que adquiere esta disciplina en la vida cotidiana. Su intención fue, según reconoció al finalizar su exposición, que “aprendamos a disfrutar la matemática”.

Luego de sus palabras, la rectora Carolina Scotto cerró con una breve intervención. “Nos dimos el gusto de llenar la UNC con niños y ciudadanos”, sintetizó sobre el impacto de Cuatrociencia.

“Vincular la ciencia más abstracta de todas con nuestros problemas más cotidianos y ver de qué modo ese conocimiento puede convertirse en herramienta para desenvolvernos mejor en nuestras vidas es algo que debemos valorar mucho más”, afirmó.

En referencia a los más de 120 mil visitantes, valoró: “Este bullicio ha sido el mejor símbolo de que hemos acertado en conmemorar los 400 años con Cuatrociencia, para una universidad de todos y para todos”.

La ceremonia concluyó con las performances de Circo Da Vinci y el Circo Piskuí.

 

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Video de cierre de Cuatrociencia

 

 

 

¿Qué te pareció Cuatrociencia?

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Durante los últimos días de Cuatrociencia, que culminará este domingo 14 de abril después de cinco inolvidables semanas, salimos a charlar con los visitantes que concurrieron a la muestra y con otros que formaron parte de ella desde distintos lugares.

¿Qué te pareció Cuatrociencia? Fue la pregunta disparadora que se le hizo a niños, alumnos, docentes y visitantes en general que pasaron por la muestra de la UNC. Aquí, reproducimos algunas de las declaraciones recogidas:

“Fue un evento excelente. Contiene a muchas áreas del conocimiento. Ojalá la muestra pueda viajar al interior de la provincia” (María, maestra rural)

“Vale la pena que se repita, fue una muestra brillante. Refleja realmente la actividad de nuestra Universidad y de sus institutos de investigación. Además, acerca a la gente que no nunca tuvo vínculo con la Universidad” (Estela, docente del Colegio Alemán, ciudad de Córdoba)

“Me pareció una muestra muy bien organizada. Hay propuestas muy creativas y que integran a la gente que no está en la Universidad” (Jorge, docente e investigador universitario).

“Fue un espacio muy interesante especialmente para los chicos de colegios primarios y secundarios. Les ofrece una perspectiva muy amplia a los jóvenes que planean ingresar a la Universidad. Al mismo tiempo, se comunica los trabajos de investigación que se hacen en la Universidad y las diferentes propuestas de las facultades”. (Andrés, docente de colegio secundario)

"Hice una película sobre unos superhéroes que iban a la tierra… hice un… ¿cómo se llama?… zootropo… eso… encontré huesitos en la arena, vi un robot y un helicóptero que volaban… dinosaurios… huesitos de murciélago, ¡una pava que calentaba agua con la energía del Sol! Y  un ¡telescopio!, payasos y malabares… danza contemporánea o ¿kung fu? parece kung fu! estoy tan cansado… pero no puedo dejar de pensar… ¿cómo hago para dormir? no puedo dejar de pensar…" (Una mamá reproduce el comentario de su hijo Dante, de 4 años, luego de visitar Cuatrociencia)

“Nos pareció excelentes las explicaciones que daban en cada stand, fueron muy completas y adaptadas a todo el público. Este aspecto fue muy rescatable, que haya espacios acordes a todas las edades” (Mariela, estudiante de secundaria).

“Se pudo difundir mucha información desde el punto de vista teórico y práctico. Pudimos mostrar, desde nuestro stand de la FADEA, qué se está haciendo en la fábrica” (Rodrigo, expositor del stand de la FADEA).

 “Se encontraron cosas muy diversas entre sí,  y al mismo tiempo se mostró la vinculación entre la ciencia y el arte. Fue muy interesante el carácter lúdico e interactivo de la mayoría de los espacios. (Belén, Guía de Cuatrociencia)”

“Me encantó que sea abierta a todo el público. Hubo gente de todos los sectores y edades para conocer la cultura de la ciencia. Así es mucho más fácil explicarles a los alumnos los beneficios de la ciencia en la sociedad” (Nadia, expositora en Cuatrociencia).

“Pudimos disfrutar de cada stand. En el de Botánica, por ejemplo, los alumnos pudieron disfrutarlo porque podían tocar y sentir. Queremos seguirlo en nuestra institución” (César, profesor de la escuela para no videntes Helen Keller de la ciudad de Córdoba)

“Me pareció muy bueno que se brindó la posibilidad de que los estudiantes universitarios participemos en instancias donde se acerca el conocimiento a la sociedad, el cual está muchas veces encerrado entre cuatro paredes. Se generó, además, un vínculo entre pibes de colegios primarios, secundarios, terciarios y la gente en general. Como guía, disfruté el dialogo con la gente. Explicarles la muestra y que ellos te hagan una devolución” (Nadir, guía de Cuatrociencia).

 

El arte de salvar

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Las ciencias médicas son un arte. Por parte de los médicos el arte de curar. Y el de los enfermeros que es el arte de cuidar. Pero en Cuatrociencia, además,  la ciencia se alió con el arte de salvar. Así, en el Aula Interactiva se llevó a cabo la charla de Resucitación Cardiopulmonar que ofrecieron Raúl Abrile y María Emilia Santillán

Una de las frases  que más quedaron grabadas fue: “Existe la posibilidad de que al hacer una actividad de resucitación, podamos lastimar al paciente. Puede ser con un exceso de fuerza, pero a la larga es mejor que no hacer nada. Porque si no se hace nada, el paciente muere”. Así concluyó el especialista en la importancia de estos pasos para resucitar a alguien, ya que no sólo deben ser de conocimiento médico, sino también social.     

Este conjunto de maniobras sirve para reanimar a una persona de un paro cardiaco. Que no es ni más ni menos que una detención del corazón, por lo que “deja de funcionar como bomba y no envía sangre al organismo” y cuando se detiene la respiración.  De allí, la necesidad de saber que hay dos tipos de paros, según si la persona es un adulto o un niño.

En el primer caso, el problema tiende a ser cardíaco, mientras que en el niño es respiratorio. Y para poder reanimarlo, siempre se deben seguir cinco pasos (esto es lo que se llama cadena de supervivencia). Luego el público tuvo acceso a maniquíes para practicar las maniobras que les fueron explicadas al incio.

Esta charla fue una de las actividades del Aula Interactiva que más concurrencia tuvo, además de ser la más repetida a lo largo del mes. El público se conformaba por niños, jóvenes y adultos. Esto es un indicio de la necesidad y el interés que existe en la comunidad por conocer las maniobras de reanimación y pasos elementales en casos de urgencias. Y para eso está Cuatrociencia: para llevar a la comunidad los conocimientos demandados.

 

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60 mil alumnos de Córdoba pasaron por Cuatrociencia

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Se extrañarán los colectivos agolpados en el estacionamiento del Pabellón Argentina. Este viernes, Cuatrociencia recibió por última vez a los contingentes de estudiantes de todos los niveles educativos que visitaron la muestra durante estas últimas cinco semanas.

Chicos y chicas de colegios primarios, secundarios, terciarios, inclusive niños de jardines maternales colmaron Cuatrociencia durante todos los días hábiles en que abrió la muestra de la UNC. Fueron casi 50 mil alumnos (49.868) los que hicieron sus reservas y, de acuerdo a estimaciones realizadas, unos 10 mil más concurrieron sin reservas previas, lo que arroja un total de 60 mil estudiantes aproximadamente.

Hubo 734 escuelas a las que se les confirmó su visita, de las 1021 que solicitaron. De las confirmadas, 274 correspondieron a establecimientos del nivel primario; 449 de secundarios;  11 institutos de nivel terciario; más los 2 colegios universitarios (Monserrat y Manuel Belgrano).

Visitaron Cuatrociencia 461 escuelas provinciales, 47 municipales y 224 privadas.

A estos números se agregan las 30 mil almas que asistieron al Pabellón Argentina durante el fin de semana largo de Semana Santa y los feriados de 1 y 2 de abril. Aproximadamente 30 mil personas más concurrieron el resto de los días, incluido el número previsto para este sábado y el próximo domingo, en la jornada de cierre. Serán alrededor de 120 mil las personas que visitaron en total Cuatrociencia. 

 

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La Argentina nuclear

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Con más de 50 años de desarrollo ininterrumpido en nuestro país, no podía faltar en Cuatrociencia un espacio dedicado al sector de la tecnología nuclear, llevado a cabo por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

El stand, ubicado en el centro del Patio de las Palmeras del Pabellón Argentina, tiene toda la información relativa a este sector y se explican los conceptos e instrumentos científicos básicos que se aplican para la producción de electricidad a partir de centrales atómicas. 

Apenas uno se asoma, se observa una vitrina que contiene la roca desde donde se extrae el uranio, y las posteriores instancias de procesamiento de éste: el polvo o “pasta” amarilla, el dióxido (uranio oxidado), su conversión en pastillas de cerámica y las vainas dónde estás se insertan, que conforman el llamado “elemento combustible”, que opera dentro de las centrales.

De un modo gráfico, se explica también el ciclo de combustible, el cual comienza con la extracción de la roca de los yacimientos, su procesamiento (que finaliza con la elaboración de las pastillas) y la puesta en las centrales para la generación de energía.

Al margen del proceso industrial, la etapa de generación de energía es la más interesante para el público. ¿Cómo se genera electricidad a partir de un mineral? Ello es lo que sucede en las centrales de gran potencia.

Hay tres circuitos explicados en un gráfico en el stand de Cuatrociencia. El primero es donde se produce la fisión (la separación del átomo de uranio). Del haz de 37 vainas donde se puso el uranio en forma de pastillas, se “bombardea” el núcleo del átomo y al fisionarse, se libera energía en forma de radiación y de calor. Pero al mismo tiempo se libera un neutrón del átomo de uranio que impacta contra otro y se produce lo que se llama “reacción en cadena”.

Lo que se recupera es el calor, que calienta agua y ésta genera vapor (segundo circuito). ¿Qué hace el vapor? Pues hace mover una turbina y…se produce electricidad, que es distribuida a la sociedad.

Estos dos primeros circuitos se mueven a partir de “agua pesada” (que tiene más masa que la normal), que se ocupa de transmitir el calor y regular la velocidad del neutrón para que impacte en la reacción a una velocidad determinada sobre el núcleo de los átomos. El tercer recorrido se hace con agua común, sirve para enfriar el vapor y recuperar el agua en estado líquido.

Argentina tiene actualmente dos centrales atómicas en funcionamiento, una en la provincia de Córdoba, en la localidad de Embalse, y la otra es Atucha I, instalada en la localidad de Zárate, provincia de Buenos Aires. Este año, comenzará a proveer electricidad Atucha II, en el mismo partido de Zárate.

La industria nuclear en la Argentina -sostenida casi íntegramente por el Estado Nacional- contribuye actualmente con el 7% a la provisión de energía eléctrica, y cuando comience a funcionar Atucha II, se llegará al 10 %.

La gente que conoce el stand también se puede enterar de otro dato más que significativo: se expone una maqueta del Reactor RA-0, utilizado para la docencia y la investigación. Este reactor fue creado en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en 1967, hoy  se usa en Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

 

 

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Jugando con el cerebro

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Manuel Novillo y Tomás Tessi fueron los encargados en toda la muestra de llevar los conocimientos de Neurociencias a la comunidad. La forma de hacerlo, fue didáctica para informar, prevenir y pensar. Obviamente, con el cerebro.

“La primera de las experiencias es una caja espejada, de un solo lado. Se le pide a una persona que tome y apriete objetos con un brazo y observe el reflejo del espejo. La mano oculta empieza a moverse cuando la persona está mirando. De esta manera se demuestra la importancia de la visión para el cerebro”, comienza Manuel mientras le comenta a una mujer que esto se utiliza para los que sufren del “miembro fantasma”, miembro amputado por alguna razón: con esta experiencia se ‘tranquiliza’ por engaño al cerebro, cuando empieza a generar malestar a la persona.

Además mediante videos se muestra el Efecto McGurk y cómo actuamos cuando prestamos atención. El guía le pide a una voluntaria que mire un video. Una alumna se sienta y sigue las recomendaciones. “Contá cuantos pases con la pelota de básquet dan las chicas vestidas de blanco”, le sugiere. El video empieza a andar, y la niña pone atención a lo solicitado, mientras que en el video también se ve un gorila y una cortina cambiando de color. La niña no se da cuenta.  Él lo explica así: “Esto pasa cuando se concentra la atención en un estímulo, naturalmente se bloquean otros estímulos por falta de atención. El cerebro bloquea mucha información que recibe y la selecciona. Esto es lo que pasa con los magos, quienes fijan la atención en una mano, mientras que en la otra sacan las cosas que hacen a la magia. Y mucho más importante esto es la explicación de porqué no hay que andar hablando por celular en el auto. La atención solo debe estar puesta en el camino”.

La izquierda es más linda

Otro de los experimentos es a través de imágenes. En uno de ellos se muestra una secuencia de tres fotos para ver en cuales la persona está enojada, en cual divertida y en cual es más atractiva. Se eligen las primeras porque son recreaciones de lados izquierdos, y el perfil izquierdo. “Esto es porque el hemisferio derecho traduce la expresión emocional y expresivo del lado izquierdo. La percepción es que el izquierdo es más lindo. Da Vinci se dio cuenta de esa asimetría facial y las aplicó en  sus obras como la ‘Mona Lisa’, por eso parece tan perfecto, más allá de los años”, explica basándose en varios estudios del caso.

Por último, llega el punto ciego. Allí, un estudiante se tapa un ojo y se hace coincidir el logo de Jóvenes Investigadores de Neurociencia (JIN) y la imagen desaparece. A medida que el estudiante se aleja, lo llega a ver. “La retina tiene en su tejido células fotosensibles (conos y bastones) que se excitan o relajan dependiendo del estímulo visual. Todo ese estímulo se debe traducir al nervioso, que se va a dar en el nervio óptico. Pero  en este hay ausencias de células fotosensibles, por lo que no habría células capaces de ver en ese punto” es la explicación científica para sorpresa de todos. Pero no termina ahí, Manuel finaliza diciendo: “Cuando destapamos el ojo, lo vemos a simple vista porque un ojo suplanta al otro y compensamos ese estimulo. Otra cosa es que la gente ve blanco porque el cerebro tiende a rellenar con información para no alterar”.

Re llenos de información estuvieron los chicos durante toda la muestra. Una muestra pensada e idealizada desde el Cerebro. Quien tuvo su lugar de excelencia desde mediados de marzo.

 

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Llegó a Cuatrociencia la visitante número 100 mil

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Jazmín de nueve años, llegó al Pabellón Argentina junto a su maestra y compañeros de grado y recibió de manos del Secretario de Ciencia y Tecnología de la Casa de Trejo, Alberto León, una remera de la UNC y otros recuerdos de la UNC por ser la visitante número 100 mil de la muestra.

Cuatrociencia llegó a 100 mil cuatro días antes del cierre de la Feria, y tal como manifestó Alberto León, demuestra el éxito de esta propuesta que inauguró el 15 de marzo pasado y cerrará sus puertas el próximo domingo.

 

 

Fabricio Oberto en Cuatrociencia

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El próximo domingo 14 de abril, a las 15:30 horas, se presentará en la Sala de las Américas del Pabellón Argentina, el basquetbolista Fabricio Oberto junto al docente Vicente Capuano, para intentar explicar los fenómenos del basquetbol a través de la física. Esta charla será uno de los números centrales que tendrá el cierre de Cuatrociencia.

Recordamos que a las 17 horas, en la misma Sala de las Américas, cerrará la jornada el conocido divulgador científico, Adrián Paenza con la charla titulada "Atentado a la intuición".

 

 

 

 

Un mundo de unos y ceros

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Uno de los últimos stands de la muestra, es el de la Historia de la Computadora. Allí, el objetivo es hacer una línea de tiempo con la historia de esas máquinas en Argentina, Córdoba y en la U.N.C.,  más precisamente del Centro de Cómputos.

“Estas son computadoras que se fabricaron en Córdoba y Argentina, como también una calculadora mecánica que se hizo en los ’50, aquí”, comenta Enzo Fritzler, estudiante de Ingeniería Electrónica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. Allí, como si fuese un historiador, comienza la historia y, obviamente, por el inicio. Un inicio netamente cordobés, para no contar demasiado ya que todo comenzó  con un primitivo ordenador para el ejército estadounidense, que pesaba 30 toneladas, medía 24 metros y se llamó ENIAC (Integrador numérico y Computador electrónico). 

“Lo primero que se hizo en Córdoba, por el cierre de importaciones de la mano de Isabel Perón, fue MicroSistemas. Una empresa que realizó Córdoba desde 1976 y 1994. Se desarrollaban totalmente acá, se programaban, se fabricaban placas madres, las carcasas. Lo único que se importaba era el microprocesador. Lo importante es que Julio Bazán, su dueño, en el 76 ya tenía una computadora en calle cuando ni Apple ni Microsoft las tenían” explica Enzo.

 

La revolución tecnológica

Hubo un quiebre en la historia y fue la computadora Commodore 64. “Fue revolucionaria porque acercó la computadora al público común. Antes de eso era patrimonio científico y de gente con poder adquisitivo. Y hasta el día de hoy es la más vendida de la historia” explica mientras va contando la historia una y otra vez a los chicos de los colegios.

La siguiente parada del recorrido es en las computadoras portátiles. Que no eran como la de ahora. Además de difícil de conseguir, eran muy pesadas pero fue un gran avance allá por los ’80. Y así los años van pasando hasta llegar a lo que pasa hoy en día en el Centro de Cómputos.

Ahí hay que detenerse: el Departamento Universitario de Informática en noviembre de 1999 y cuenta con 115 computadoras, para desarrollo y capacitación de unidades académicas de la Universidad. Y por otro lado la Pro Secretaría de Informática que cuenta con un Centro de operaciones de redes y administra las conexiones a internet de la UNC, junto a soporte técnico y asistencia manteniendo el equipo tecnológico.

 

Potencia pura

Entre válvulas y transistores la historia se sigue desarrollando, para contarnos como los microprocesadores han suplantado a los primeros. Y el avance de los dispositivos de almacenamiento, hasta llegar al pen drive, con la característica que a menor tamaño, mayor cantidad de datos se ve en entre bits y bytes.

“Los chicos que no conocen miran y quedan asombrados. Los adolescentes se enganchan para saber el funcionamiento y los más grandes llegan acá con un dejo de nostalgia, al decir que dijeron que aprendieron computación con esas máquinas” confiesa Fritzler, quien asegura que con la Supercomputadora Cristina, todos sin discriminar edades, se quedan asombrados.

Eso es lo último que hay en la Universidad. Trabajando desde 2010, y siendo la más potente del país, es 500 veces más rápida que cualquiera y es uno de los orgullos de la Institución.

“Se utiliza para realizar tesis de grado y doctorado, con mucha capacidad de almacenamiento. Cuenta con 560 procesadores conectados en paralelo por una red llamada Infiniband. Está compuesta por 560 núcleos Intel Xeon 5420, posee 1,1 terabyte de memoria RAM, un Disco rígido de 32 terabytes y realiza 5 billones de operaciones por segundo” dice Enzo sin errar ni un solo dato. Es que tenía que estar acorde al stand. Un stand que muestra la evolución, el avance y el orgullo de la UNC. Un stand acorde a Cuatrociencia.

 

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