Teatro prehistórico en Cuatrociencia

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El arte dramático y su mejor hijo, el cine, tiene ese poder especial de hacernos creer que vivimos por un instante una historia real. La ficción en cierto modo, nos mete por un rato, en una realidad que no es. Una capacidad semejante tiene la animatrónica, que crea robots para distintos fines. En Cuatrociencia, se puede visitar el stand llamado Espacio Saurus, donde se presentan dos especies de animales extinguidos de la prehistoria.

En la animatrónica científica se diseñan robots en base a la información que surge de estudios paleontológicos. Se crean replicando la apariencia y movimiento reales que tuvieron estas especies, respetando, así, las características que tuvieron en vida estos animales, lo que aumenta el efecto real de la muestra.

Espacio Saurus invita a conocer y revivir dos especies antiguas: Pteranodon longiceps, un pterosaurio, que desapareció para siempre antes de la extinción masiva de los dinosaurios (hace 65 millones de años en el Cretácico superior). Era un ave cazadora de gran tamaño y se encontraba con mucha facilidad en la región central de Norteamérica. Fueron tan comunes como hoy pueden ser los albatros, según se deduce de la cantidad de fósiles encontrados. Los últimos datan de hace 65 millones de años atrás.

En Cuatrociencia se pueden conocer dos ejemplares animatrónicos de estas impresionantes aves, a una escala la mitad más chica del tamaño que verdaderamente llegaron a tener. Convivir con ellos hubiera producido miedo, verlos en Cuatrociencia genera impresión, curiosidad y admiración.

El otro robot del stand simula al glyptodon reticulatus, una especie más cercana a nosotros en dos importantes aspectos: primero, porque llegó a convivir con el hombre (existieron hace entre 500 mil y 8 mil años, época está última en la que ya vivían las primeras poblaciones humanas). Muchos restos fósiles fueron encontrados en tumbas humanas. La segunda razón es porque habitaron principalmente la región chaco-pampeana y particularmente en los principales valles centrales de las sierras cordobesas.

El robot expuesto en Cuatrociencia, que imita la locomoción al igual que los pterosaurios, también está una escala menor a los reales, que llegaron a tener unos dos metros y medio de longitud.

La muestra termina, pero por un momento, el observador se puede imaginar viviendo en la paleofauna antingua, como si fuera un teatro de la prehistoria.

 

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