La Plaza de la Física y la Matemática

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Dame una palanca y moveré el mundo

¿Qué tiene que ver nuestro brazo con una palanca? ¿Cómo se logra la solución de un problema a través de la tipología? Estas y muchas cosas más son las que se aprenden en la Plaza de la Física y la Matemática. Porque, como dicen algunos, todo en la vida es matemáticas. Casi todo se puede explicar con números. Y parece que es así.

Al aire libre, la gente  se reúne a prestar atención a lo que cuentan y explican los estudiantes universitarios encargados del espacio. Ellos son los encargados de repetir varias veces las mismas cosas.

Uno se encuentra con un recorrido con varios juegos de poleas. Entran en juego conceptos que aprendimos alguna vez en el colegio: fuerza, masa, trabajo… Tomás- uno de los estudiantes a cargo de la Plaza- comenta cómo los chicos se asombran al reconocer las distintas intensidades, cuando las poleas van “complejizándose”.

 “Multiplicación de fuerzas, trabajo constante y nos da pie para explicar las palancas” comenta Tomás que confirma que hay tres tipos de palancas. De primer, segundo y tercer grado y las asocia a la vida cotidiana. Las primeras poseen un punto de apoyo en el medio, una resistencia en un extremo y en el otro la aplicación de la fuerza, un ejemplo sería el “subi-baja”,  ese juego que todos hemos disfrutado en la vida.

La palanca de 2º grado, el punto de apoyo en un extremo, la fuerza en otro y el peso al medio, como una carretilla o una puerta, que si tuviese el picaporte en el medio sería más difícil de abrir.

La última se explica con el movimiento de nuestro brazo. Punto de apoyo en un extremo, el peso en el otro y la fuerza al medio, que se puede graficar con el codo que es punto de apoyo, se levanta un peso con la mano y los músculos trabajan a la mitad.

 

Desde lejos no se ve

Ese espacio se comparte con el giróscopo, la estrella del lugar, donde todos los visitantes quieren pasar, ver y rodar. Muestra los grados de libertad que tiene un giro. Por ejemplo, la tierra tiene un grado de libertad de giro, mientras que nosotros tenemos tres, pero nunca las podemos hacer funcionar en conjunto. Cuando giramos al estilo muñeca de caja musical tenemos un grado de libertad. Si hiciéramos una tumba carnero tendríamos otro y si a eso le sumamos una media luna, sería el tercero. Tres ejes para rotar. Eso es lo que pasaría si estuviéramos en el espacio. “La idea fue explicarla así, y lo entendieron, por más que a muchos de los chicos le interesó más reírse de sus compañeros”, confesó Tomás, con humor. 


En el lugar denominado La Semana del Cerebro, Emanuel es el encargado de comentar unos juegos donde la percepción es la protagonista. Allí la gente se da cuenta de cosas que creen reales, pero que son percepciones. Relacionándolo al sistema neuronal, muchos estímulos juegan su papel en el patio, como el espejo que muestra nuestra mano derecha moviendo objetos y sin darnos cuenta, del otro lado nuestra mano izquierda, que no se ve, siente los estímulos. 

 

No te hagas problema

Un proverbio sueco aseguraba que “la preocupación les pone sombras grandes a las cosas pequeñas”. ¿Que tendrá que ver esto con los números?, se preguntan en el juego de los nudos de la Plaza de la Física y las Matemáticas de Cuatrociencia.

“Todo en la vida es cuestión de saber qué soga tirar para que no nos ahorque. Vamos a hacer uso de la matemática, así comenzamos pasando  la bolla a través de este hueco. Esa es una operación, luego por acá. Esa es otra operación… “comenta, para explicar que está utilizando Topología. “Permite encontrar una solución a un problema que no tiene solución. Si yo puedo deformar el espacio y llevarlo a un espacio que sí tiene solución, la solución es en la primera configuración”, dice mientras una familia se enoja porque le pareció una solución lógica que no había descubierto.

“La idea es aprender a ver los problemas desde otro punto de vista y poder llegar a un sistema más fácil, a través de operaciones matemáticas. Es como elaborar un pensamiento paralelo para llegar a una solución, y no buscar la opción más fácil que no siempre es la correcta”, concluye Federico, quien termina el recorrido del patio, y deja a todo el mundo pensando sobre números.

 

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